Camino a la depresión
Según se aproximaba el día de los comicios, la tormenta financiera arreciaba. Tras ellos, los mercados financieros internacionales están celebrando la victoria del PP como si Rajoy hubiera prometido la nacionalización de la banca ¿podemos considerarlo como una sorpresa? Para cualquiera que crea que nos mandan mensajes y quieren una cierta política económica, supongo que sí. Para los que vemos que sólo son un conjunto de especuladores financieros que buscan maximizar sus beneficios, sin importar cómo, la verdad es que no.
Desde esa perspectiva, la victoria de Rajoy abre interesantes perspectivas de negocio, porque si Alemania no reconoce el fracaso de sus recetas económicas neoconservadoras y Rajoy continua con la cantinela de la austeridad y empieza a contraer el gasto, la recesión en la que ya hemos entrado se agravará, se reducirán los ingresos públicos y como consecuencia aumentará el déficit público. Adicionalmente, la contracción del gasto público enfriará aun más al sector privado, lo que se traducirá en nuevas reducciones de empleo. Más desempleo supone más gasto público en subsidios y menos consumo, con lo que entramos en la peligrosa espiral de la recesión.
En consecuencia, nos jugamos en los próximos meses entrar en una larga y profunda depresión, que podría poner las tasas de desempleo en niveles sin comparación posible. Hoy la OCDE habla del 23%, y con el agravante añadido de que atrasaríamos el inicio de la recuperación al final de 2013, tanto que podríamos estar empezando una “década perdida”. Y en estas circunstancias, el vencedor de los comicios no ha dicho nada
