Pablo Iglesias nunca ha sido santo de mi devoción, pero no me duele reconocer su valor como político y como estratega en este terreno. Ha sido capaz de liderar la creación de una fuerza política, Podemos, que ha sabido dar una respuesta a parte del descontento de la crisis, y la ha colocado en una posición clave en la política española a todos los niveles. También cabe poner en su hoja de servicios haber generado una buena agitación en la izquierda española, la suficiente al menos como para que volviese a ser visible. Valga todo esto para reconocer que sentido político no le debe faltar. En todo caso, la actualidad manda: todo eso importa ahora poco.

La noticia es que el señor Iglesias y su actual pareja, la señora Montero, han decidido comprarse una casa en las afueras de Madrid, por un importe de 600.000€, e irse a vivir allí a poner en marcha su proyecto familiar. Desde una perspectiva personal solo me cabe añadir que ojalá les vaya bien, pero lo cierto es que el asunto tiene mucha miga, y tristemente mucha más que la que puede dar el largo listado de políticos que se compran casas caras.

El primer asunto, y no menor, es que ambos, pero especialmente el señor Iglesias, han hecho política con el lugar de residencia. La señora Montero puede seguir defendiendo el derecho a la vivienda digna viva ella donde viva; entiendo que la sensibilidad política no tiene por qué cambiar por cambiar de residencia, pero es evidente que lo que sí va a cambiar es la percepción que tengamos los demás de ese discurso. El señor Iglesias ha hecho bandera de su residencia en un distrito de Madrid, Vallecas, de trabajadores y tradicionalmente vinculado a la izquierda, y no puede pretender que los que hasta ahora han sido sus vecinos le vean con los mismos ojos a partir de ahora. En ambos casos el problema no es tanto cambiar un piso en un barrio obrero por una casa en el campo, sino todo lo hablado y declarado previamente, y el caso de la vivienda del exministro Guindos es un excelente ejemplo por el coste de la operación, que es la segunda cuestión.

El precio de esa vivienda es una cifra que a la abrumadora mayoría de españoles se nos hace inalcanzable. Un ciudadano que fuera capaz de ahorrar 500€ al mes (lo que en este país es una quimera) y consiguiera una remuneración del 2,5% anual (que ya sería un logro mayor que el anterior) tardaría 50 años en ahorrar esa cantidad. De hecho, tal vez sea la renta total ganada por muchos ciudadanos a lo largo de toda su vida. Como referencia cabe recordar que la hipoteca media en España está en algo menos de la cuarta parte de esa cantidad. Este encuadre cuantitativo viene al caso porque hay muy pocas hipotecas de ese nivel; para poder pedirla y afrontarla (y que una entidad financiera te la conceda) hay que presentar una solvencia financiera y patrimonial a toda prueba. No voy a poner en duda la capacidad de pago de la pareja Iglesias-Montero cuando una entidad financiera les ha concedido esa financiación, así que no es de extrañar que desde el PP digan que no lo estarán haciendo tan mal cuando se pueden permitir esa casa.

La mayoría de votantes de Podemos (yo diría que de votantes, sin más detalle de partido) no está en esa situación, y no es de extrañar que no entiendan que se haya olvidado tan pronto eso de la ejemplaridad, así que puedo compartir su indignación y malestar. Desde la perspectiva de alguien que, como ya he dicho, no es simpatizante de su formación, sólo me cabe añadir un par de preguntas a la feliz pareja.

La primera, si lo que querían era iniciar una vida en una casa en el campo, una aspiración que me parece no solo legítima, sino deseable,… ¿por qué no han ido al medio rural de verdad? No les pido que migren hasta un pueblo en El Bierzo, pero podrían haber ido a una zona rural de las que aún quedan en la Comunidad de Madrid o alrededores inmediatos (sé de unos chicos que estarían encantados de acogerles). En lugar de eso ha preferido una casa en el municipio con más irregularidades urbanísticas de la Comunidad, una ejemplaridad en otro sentido.

La segunda, sabiendo la respuesta que iba a tener esto en todos los niveles, y vista la forma en que pretenden legitimar su actuación sometiendo su vida privada a la aprobación de sus bases ¿no cree que ha descapitalizado éticamente a toda su organización? Cuando el señor Rivera o el señor Guindos se gastan lo mismo o más en sus respectivas viviendas nadie les ha hecho ningún reproche ético porque ellos tampoco se lo hacen a nadie, está en el código genético de la derecha hacer lo que consideran que está bien; ustedes les señalaron diciendo que no procedía, y ahora les piden a sus bases que les avalen.

Podían haber elegido otro sitio, podían haber elegido una cantidad menor, podían haber optado por asumir personalmente el coste político y no mezclar a nadie más. Pero todo eso lo han externalizado y se lo han endosado a su partido, con el mismo tipo de argumentación perversa que desconectó a la nomenclatura del PSOE de sus bases, por si no habían caído en el detalle.

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Sí, hace frío. Hemos empezado la primavera con nevadas y lluvias, y el mes de marzo ha sido más lluvioso y frio que la media histórica. O cómo se suele decir, más frio de lo normal (que miedo me da usar esta palabra). Y me lo comentan amigos y conocidos como si tuviera alguna responsabilidad por dedicarme a estos temas, como diciendo “¿dónde está el calentamiento global ese?”. Cabe recordar que no se puede confundir el tiempo meteorológico (lo que en inglés se denomina “weather”, mira que les envidio tener una palabra específica) con el clima (en inglés, “climate”), porque esto es un error propio del primo de Rajoy, pero creo que podemos (y debemos) darle una vuelta más a la pregunta.

Para empezar, que conste que no es extraordinario, como bien nos recuerda nuestro refranero, y hay muchos sitios en la Península con nevadas registradas en Mayo, así que no es este frío lo que ha de inquietarnos. Lo que el cambio climático supone a gran escala es introducir más energía en el sistema climático global. Una de las consecuencias es la subida de las temperaturas medias, lo cual se está constatando continuamente en todas partes (sugiero al amable lector que ponga en Google “subida de temperaturas en el polo norte”, o alternativamente leer este artículo), pero no es lo único. ¿Inquietante? Claro, porque de lo que realmente estamos hablando es de un desorden climático global.

Una de las predicciones más conocidas de la Teoría del cambio climático antropogénico es el incremento del número e intensificación de los eventos meteorológicos extremos, pero por lo mismo (el incremento de la energía en el sistema climático) lo que de hecho está sucediendo es que los eventos meteorológicos están siendo cada vez “más excesivos”, por decirlo de una manera fácilmente aprehensible. Lo cierto es que el cambio climático nos conduce a un cambio en el clima, y valga la redundancia, porque va a dejar de ser lo que conocíamos ¿se nos ha olvidado ya lo mucho que tardó en llegar el frio el año pasado? ¿o la brusca llegada del calor el año anterior, apenas a mitad de primavera?

Estamos cambiando el clima como simplones aprendices de brujo, y el gobierno recorta el presupuesto asignado a políticas climáticas. Tal vez porque ellos no han captado la gravedad del problema, y sólo ven pequeños desordenes primaverales.

La defunción de Stephen Hawking el pasado día 14 de marzo ha sido una gran pérdida para la humanidad en general y para la ciencia en particular, y como aficionado a la ciencia me he sentido en la obligación de rendirle un pequeño tributo. Ahora bien, no siendo ni físico ni divulgador científico, no creo que tenga mucho que aportar y no añadiré glosas innecesarias, más allá de subrayar la importancia de su obra. No creo exagerado decir que estamos hablando de uno de los físicos más relevantes de la historia de la ciencia, a la altura de Newton o Einstein. Mucho mejor de lo que yo pueda expresar esto es el artículo de Javier Sampedro en El País, que recomiendo encarecidamente para atisbar hasta qué punto es cierto esto que digo.

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El pasado 22 de Enero salto a los medios una noticia de esas que parecen de la sección “curiosidades”: Ciudad del Cabo, la segunda ciudad de Sudáfrica (con más de cuatro millones de habitantes) y una de las más importantes del continente, se va a quedar sin agua. Las predicciones sobre la fecha concreta son variables, pues las reservas están vinculadas a las precipitaciones, pero en un horizonte de 90 días la ciudad no podrá garantizar suministro alguno de agua a sus habitantes.

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Cuando la cortina de humo catalana nos deja, podemos disfrutar de vez en cuando en los medios de comunicación de la presencia algún miembro del gobierno o del PP hablando de la recuperación de nuestra economía. El PIB, y también el empleo, están creciendo, y eso debería ser una buena noticia, pero parece que la cosa no convence ni al propio promotor de la política económica.

Obras de un centro comercial en Madrid

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He contemplado un tanto perplejo desde la noche electoral los análisis sobre los resultados en Cataluña, y no deja de sorprenderme que haya alguien a quien le sorprendan. Aunque hace un par de años me propuse seriamente escribir sobre este tema, reconozco que me ha podido la pereza: este es un debate decimonónico. Léase literalmente la expresión, porque estamos discutiendo de asuntos conceptualmente bastante superados: la idea de que la Nación es el fundamento del Estado, en el mundo globalizado actual y en un país como el nuestro, es como reclamar la vigencia de derechos feudales en el Manchester de la Primera Revolución Industrial.

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Al acabar este año, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) va a despedir a 90 científicos, cancelando sus proyectos de investigación y haciendo que la ciencia española de un nuevo paso atrás. No será el único caso, afecta a más centros de investigación, y coincide con la situación de estrangulamiento de la Plataforma Solar de Almería, el mayor centro en investigación solar de Europa.

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