Hay que mirar a China

La crisis económica es el tema de nuestro tiempo. En nuestra pequeña galaxia hispánica tiene un sabor especial: como si la realidad de la misma y su valoración técnica no fuera lo suficientemente compleja, contamos con el inestimable apoyo interpretativo de nuestros líderes conservadores, siempre con una visión tan amplia y omnicomprensiva. Hoy, en el Congreso de los Diputados, galvanizado por los éxitos electorales, el señor Rajoy ha vuelto a plantear su receta para remediar nuestros males: echar a Solbes, a la mitad de los ministros, “restaurar la confianza”, desarrollar “reformas estructurales”, mantener “el liderazgo”, … todo lo cual me sugiere un par de reflexiones.

La primera, que en España no se ha enterado nadie de la hecatombe de las premisas neoliberales a la que hemos asistido en el último semestre del año pasado. El The Economist y el Wall Street Journal parece que no son lecturas usuales en el pensamiento económico de la derecha española. Si lo fueran, no oiríamos con tanta frecuencia algunas cosas que suenan a lo de siempre desde hace más de 20 años. De hecho, estaría bien que el señor Rajoy precisara lo que entiende por reformas estructurales, y si son las cuatro cosas de siempre (despido barato, regresividad en el sistema fiscal, desarticulación de los servicios públicos, reducción de las inversiones estatales) que lo deje claro. Así podríamos recomendarle alguna lectura para que pueda ponerse al día. Yo empezaría por Krugman, que acaba de recibir el Nobel. Del asunto de la restauración de la confianza no puedo hablar, porque tendría que tomarme en serio el comentario, y entonces recuerdo que el señor Rajoy es un ex-ministro de Aznar… y al hilo de eso, pienso en lo del liderazgo… Hay palabras que generan demasiada confusión. Y que conste que tampoco parece que el Presidente Zapatero se haya enterado del hundimiento; si lo ha hecho, parece razonable que lo recuerde alguna vez en el lugar en el que se tiene que hacer: la tribuna del Congreso.

La segunda es la pobreza discursiva de nuestra derecha, su falta de atención a los detalles. Esto puede deberse a falta de conocimiento y talento (que no me sorprendería, dado lo que normanlmente se ve, oye y lee en los medios), a falta de honradez profesional (que tampoco sería sorprendente por las mismas razones), o a una combinación de ambas cosas, que seguro que es lo más probable. Veamos el caso: hace unas semanas saltó a los medios el dato de que en Alemania había aumentado el desempleo, algo que era esperable, pero no hubo muchas reflexiones en torno al hecho de que ya llevan un semestre largo en recesión. Dicho de otra forma, tras seis meses de caida del PIB, Alemania empieza a destruir empleo. Hoy salta en El País la noticia de la caída de las exportaciones chinas al resto del mundo, un problema que inquieta a sus autoridades ante el crecimiento del desempleo, que ya ha empezado. Lo interesante es que el desempleo crecerá aun con una tasa de crecimiento por encima del 6%. China tiene que crecer, según los expertos, por encima del 8% para crear empleo, mientras que Alemania solo registra un crecimiento del desempleo después de seis meses de recesión. Interesante ¿no?

La clave, como no, está en la productividad. Lamentablemente, estamos más cerca de China de lo que nos gustaría. Un modelo económico basado en el ladrillo y la especulación conduce a situaciones de tipo maniacodepresivas: cuando las cosas van bien, nos va mejor que a nadie, cuando las cosas van mal, peor que a los demás. Y lo mejor de todo esto es que el arquitecto del modelo es el señor Rato, y el castillo de naipes que se nos ha venido abajo es el que levantaron los gobiernos del señor Aznar (el del liderazgo), con el señor Rajoy de escudero. ¿Qué nos está ofreciendo el PP? ¿otro castillo de naipes? Mucho me temo que sí, porque aun no les hemos oido propuesta alguna realmente innovadora, sólo segundas partes de lo que nos dieron en considerables dosis durante ocho años.

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1 comentario
  1. Tienes toda la razón, ahora es el momento de evitar que se vuelva a levantar ese castillo de naipes. No se puede basar la economía en la construcción y mucho menos volver a especular con un bien básico como es la vivienda.
    Enhorabuena por la iniciativa de abrir este espacio.

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