Nobel

Aunque el gran notición siga siendo el Nobel de la Paz al presidente Obama, me parecen más interesantes otros nobel, pasados y presentes. Ha coincidido el discurso del presidente con el fallecimiento de otro Nobel, de Economía en este caso: Paul Samuelson. Y su recuerdo me ha llevado a pensar en quien debió serlo y no lo fue, John Kenneth Galbraith, y a los ganadores de este año: Elinor Ostrom y Oliver Williamson.

Samuelson y Galbraith fueron destacados asesores de Kennedy, y me pregunto si a la vista de lo sucedido en Copenhague alguno de los asesores de Obama obtendrá alguna vez algún premio… Samuelson, aparte de sus aportaciones a la teoría económica, fue un destacado polemista. No dudó, por ejemplo, en ser destacado miembro de una plataforma en la que también estuvo Galbraith (y 200 grandes economistas norteamericanos, con varios premios Nobel entre ellos) que denunció los desastres que acarrearía la elección de Bush como presidente. Tanto uno como otro advirtieron de lo que ha terminado sucediendo como consecuencia de años de desregulaciones y descontrol de las finanzas mundiales. Galbraith fue incluso más político, tal vez porque sus aportaciones al pensamiento económico han sido más heterodoxas, y mucho más influyentes. Tal vez por eso no le dieron el Nobel. Introdujo el concepto de grupo de presión/ interés como elemento de acción político-económica, la idea de la no neutralidad de las estructuras técnicas de las grandes corporaciones y el Estado (o sea, la burocracia como una institución con sus propios intereses).

Y llego a los premiados de este año. Mentiría si dijera que había oído de ellos, pero una vez he empezado a documentarme no he podido detenerme (una visita rápida a la Wikipedia es recomendable). De entrada, lo que más me ha gustado de los premiados es que recuperan lo mejor de la investigación económica: con tesón y análisis le dan la vuelta a un tópico que afecta a la organización de la sociedad. En este caso, eso tan manido de que “lo que es de todos no es de nadie”, frase que habremos oído mil veces para darnos a entender que, o hay un propietario de cada bien, sea público o privado, o este se degradará porque nadie lo cuida. Y sin embargo, hay ejemplos de organización social al margen de derechos de propiedad privada o de la intervención del estado. Elinor Ostrom ha analizado estos casos para establecer en qué condiciones es posible que las cosas sin dueño sigan así. Aun con limitaciones, saber que esto es posible y no una quimera sin duda merece un Premio Nobel.

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