Preguntas sobre el carbón

Los mineros del Bierzo han estallado. No cobran sus salarios desde hace meses, y ven que su futuro es tan negro como el carbón que sacan de la tierra. Están secuestrados por una clase empresarial a la que sólo se le puede poner ese nombre por su evidente afán de lucro. Por lo demás, se trata de empresas sostenidas por subvenciones, acostumbradas a vincular los ingresos a la presión política y carentes por completo de inquietudes derivadas de la competitividad.

Es obvio que la prioridad absoluta es el abono de los salarios adeudados, y evidentemente detrás ha de venir una investigación de qué se hace con el dinero público. Y como complemento a la noticia del placet de la Comisión, que va a permitir prolongar la vida artificial del sector cuatro años más, sería muy conveniente empezar a plantearse qué hacer después de que se acaben las ayudas. Porque si las cosas siguen como hasta ahora, en 2014 volverán a reproducirse los mismos conflictos que hoy.

Para empezar ¿merece la pena mantener la actividad de extracción de carbón? Y en caso afirmativo ¿tenemos que mantener el sistema actual, caro y que genera indeseables efectos sociales? Estas preguntas además han de ponerse en el contexto de los muy considerables costes ambientales que tiene la extracción y la quema. Aun cuando la tecnología de captura de CO2 se está desarrollando deprisa, tardará en implantarse, y si bien a largo plazo la combustión será limpia, en todo caso la minería seguirá siendo muy agresiva con el entorno.

Los costes de descontaminación y restauración ¿se compensan con los ingresos de la actividad? Parece ser que no, si a esos hay que añadir subvenciones para mantener la actividad. Si consideramos que las restauraciones ambientales son, por lo general, un vago remedo de espacios de alto valor ecológico que se pierden y podrían haber sido fuente de otras actividades, hay motivo para reflexionar sobre el coste de oportunidad de lo que estamos haciendo con dinero público. Porque no debemos olvidar que todo este castillo de naipes se sostiene con los fondos de los presupuestos, lo que añade un factor de vulnerabilidad política considerable. En fin, hoy solo tengo preguntas.

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2 comentarios
  1. capitalino dijo:

    Hay que subvencionar la actividad minera y el consumo de carbón, hay que pagar las restauraciones (que salvo excepciones son un desastre), hay que pagar derechos de emisión… yo diría que esto del carbón es una ruina. Y encima la pasta se la quedan dos ladrones que dicen ser empresarios. Negocio redondo, vaya.

    • peliculero dijo:

      Así dicho la verdad es que el panorama es desolador. Como trabajo en una zona minera, no puedo dejar de simpatizar con la causa de los mineros, pero no cabe duda de que la situación actual es insostenible. Hace falta un cambio de modelo, independientemente de lo que se decida sobre el carbón. Dicho de otra forma, aun cuando se siga explotando, las cosas no pueden seguir igual.

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