Revolución

La chispa de la revolución ha prendido en el mundo árabe, y como suele pasar no se lo esperaba nadie. De hecho, pocos meses antes del estallido de Túnez el FMI publicaba un informe en el que se aprobaba sin reservas la gestión del sátrapa Ben Alí.

Supongamos un país sometido a una dictadura durante décadas, sostenida por los intereses de las potencias extranjeras. El dictador convierte el país en su cortijo, con el que se enriquece a costa de sus ciudadanos y con el beneplácito de esos países que le sostienen en aras de mantener la estabilidad internacional. Obviamente, el control implica represión, sangre y torturas a la oposición. Por otra parte, la corrupción se generaliza en un contexto de empobrecimiento general, lo que genera una desmoralización social persistente. Una situación así ¿no parece un polvorín esperando una chispa? Por otra parte, esta tipificación es aplicable a demasiados países ¿de cuantos más hace apología el FMI? Si en un contexto como ese se aplican las habituales recetas  ya conocidas (y Túnez era alumno aventajado), lo sorprendente es que a alguien le pille este episodio por sorpresa.

No quería denunciar la inutilidad del Fondo, cosa que puede hacerse en cualquier otro momento y con más motivos, seguramente, sino reflexionar sobre si es posible una democracia en Túnez. Aunque desmantelar el régimen va a ser complicado, no es imposible. Hace falta ahora un gobierno que abra un proceso constituyente, y el hecho de que el ejército no se haya convertido en el bastión del tirano es una buena razón para tener esperanza. Obviamente, las élites que ahora deciden han alcanzado su posición al amparo del depuesto presidente, y buscarán mantener sus privilegios. Esto será una constante fuente de tensiones, si bien la actitud de los militares les inhibirá de posiciones maximalistas de ruptura.

No estaría mal, por otra parte, que la UE apoyara el esfuerzo democratizador. Más allá de declaraciones, es el momento de actuaciones sobre el terreno para recuperar imagen y presencia. Las declaraciones de hoy en torno a Egipto son prometedoras ¿Será posible que la UE se convierta en paladín de la democracia entre los pases árabes? Si ese es el camino, no sería sólo Túnez el beneficiario de la revolución.

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