Una de zombis

Se han puesto de moda las pelis y series de zombis, esos seres entrañables que, una vez muertos, resucitan, pero con una vida muy diferente de la que prometen las religiones: solo buscan devorar a los vivos, y a ser posible sin el trámite previo de la muerte. Coincide esto con un florecimiento generalizado de todo tipo de seres fantásticos en el terreno de la cultura audiovisual. Y por si fuera poco, nos encontramos rodeados de echadores de cartas y magos de pacotilla vendiéndonos la adivinación del porvenir en todos los medios de comunicación.

Esta ofensiva de lo mágico coincide con la agresividad de la ultraderecha cristiana, que en Estados Unidos, por ejemplo, ha puesto en marcha una ofensiva en toda regla contra el pensamiento científico. Sobre la creativa ocurrencia del “diseño inteligente” se procede a sembrar dudas sobre la teoría de la evolución; en todo caso, nunca a refutarla, dado que eso es un procedimiento científico que exige pruebas, y un esfuerzo considerable.

Esta forma de pensar basada en lo irracional, este “pensamiento mágico”, inunda todas las parcelas de la vida, lo que incluye, como no, la esfera política y la económica. No me refiero sólo a que directivos de importantes multinacionales contraten a videntes (que los hay), sino a que se han instalado sólidamente una serie de encantamientos y hechizos que prometen devolvernos la prosperidad y el empleo. Los dos más poderosos parecen ser los de la austeridad y la confianza.

Los magos más poderosos, como Cameron, encadenan uno y otro, asegurando con vehemencia escolástica que son el camino del progreso. Si por el camino quedan medio millón de trabajadores en el paro, ha de entenderse que son víctimas de la necesaria cura. Es verdad que siempre hay algún escéptico que reclama procedimientos racionales, que denuncia que esas políticas acarrean graves consecuencias y no consiguen los resultados que prometen, y que muestra que la evidencia histórica jamás ha confirmado que la magia funcione: no importa. Se trata de gente como Krugman o Stiglitz, profesores universitarios, alguno con un premio Nobel de Economía, y que reclaman el uso de evidencias y pruebas. Si se pudiera argumentar con gente religiosa no habría gente religiosa.

En fin, parecía que esta crisis había sido la muerte de la ideología neoliberal que ha marcado los últimos 30 años, pero como si de un muerto viviente se tratara, se ha levantado y sólo aspira a devorarnos. Así pues, no puede ser más oportuna esta moda de los vampiros y otros devoradores de carne humana: esta noche, una de zombis.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s