Presupuestos y políticas

El presupuesto es, en términos políticos, la máxima manifestación de una política de gobierno. Y no lo es sólo por comparación con otros anteriores, lo es por su propia composición y por los múltiples contrafactuales que podrían hacerse. El gobierno en ejercicio presenta un proyecto que recoge sus perspectivas de ingresos, que se derivan naturalmente de su propia política económica, así como sus objetivos de gasto. Y estos últimos se deben deducir de sus orientaciones políticas, o lo que viene a ser lo mismo: el proyecto político. Ahora bien, ese proyecto es algo más, se configura de manera compleja, articulado por un creciente número de agentes que intervienen, declaran y actuan de forma no siempre organizada. Saber qué considerar y cuales son las conexiones relevantes es, obviamente, la base de una adecuada interpretación.

Los PGE 2012, en este sentido, marcan una línea terriblemente conservadora. La composición del gasto hace añicos la inversión en educación, cultura, investigación científica y desarrollo tecnológico, con lo que se arrincona claramente la orientación hacia la innovación que debería ser la apuesta de éste país. Si lo comparamos con años anteriores, y lo que puede ser peor, con otras partidas (como por ejemplo la asignación a la Iglesia Católica), el mensajes es claro: que inventen otros.

Las consecuencias seguramente serán desoladoras. Como ya comenté en post anteriores, el pretendido bien del ajuste no llegará antes que la recesión. Nos espera un año terrible gracias a estos presupuestos, que manifiestan que el gobierno no va a hacer nada por luchar contra el desempleo y reactivar la economía. Sería importante saber si esta política, y el sufrimiento inherente para un creciente número de personas, nos lleva a alguna parte.

Como ya he dicho, un proyecto es algo más que un mensaje, y en este punto quiero ponerlo en relación con el proyecto Eurovegas, objeto de mis comentarios anteriores. El mensaje que el PP manda a la sociedad española es: reducimos los fondos para investigación y formación, mantenemos los de la Iglesia y… apostamos por montar el mayor complejo de juego en Europa (que va a permitir que la economía sumergida que tenemos ahora sea una pequeñez).

Me ha venido a la cabeza el principio de Hanlon, que dice: “Nunca le atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez”. Y ahora no sé cómo interpretar el mensaje.

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