Ignorancia científica

Hace unas semanas escribía Rosa Montero en El País Semanal un conmovedor artículo sobre las tropelías que la ignorancia permite perpetrar. Más concretamente, hablaba de actuaciones que, si bien hoy nos parecen suicidas, en su momento eran el colmo de modernas a propósito del uso de la radioactividad. En efecto, ahora todo lo que envuelve esa palabra nos parece terrorífico, pero en su momento parecía una fuente de bondades.

Visto con perspectiva, las respuestas a los avances científicos y técnicos resultan divertidas en la mayoría de los casos. Por ejemplo, cuando se pusieron en marcha las primeras locomotoras de vapor, se discutía en medios científicos si era posible que el cuerpo humano aguantara por un espacio de tiempo prolongado velocidades superiores a 40 kilómetros por hora. Afortunadamente, el espíritu científico consiste en constatar a través de la observación las consecuencias, y validar o rechazar hipótesis y teorías.

Este aprendizaje que llevamos efectuando secularmente ha encontrado, en nuestro tecnificado mundo, la horma de su zapato: los intereses económicos. Si dos mil años de historia y doscientos de investigación científica nos han enseñado a tantearnos las vestiduras antes de dar un paso al frente, el modelo económico nos invita a dar un salto adelante olvidando el principio de prudencia. Un ejemplo canónico es el uso de los Organismos Modificados Genéticamente (OMG): estamos empezando a construir la ciencia de la genética y ya hemos dado el paso de ponernos a comer nuestros experimentos. En los años 50, como bien recordaba Rosa Montero, se anunciaba y vendía ropa de bebé con materiales radioactivos porque era muy beneficiosa… Parece que no somos tan listos.

Y si esto parece un escándalo, de la economía ni hablamos. La evidencia empírica en la materia señala que nunca se ha conseguido expandir una economía nacional reduciendo el gasto público. Además, hay una sólida armazón teórica en defensa de lo contrario. Por último, la evidencia de dos años de fracasos continuados en Europa es abrumadora, y como confirmación en este semestre estará en recesión toda la eurozona menos Alemania. Hay mucha gente que aun piensa que no se sabe cómo salir de la crisis, pero lo cierto es que las soluciones están clarísimas ¿Por qué se ignora tan alegremente lo que se conoce?

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