Despilfarro ambiental

En la era de la austeridad y los recortes, cuando se hace que los ciudadanos paguemos por servicios que ya hemos pagado vía impuestos, nos encontramos con un sistemático despilfarro de recursos naturales, que sí son escasos y no son renovables. Los problemas ambientales están en la base de los financieros. En concreto, y aunque el gobierno de Rajoy insiste en disociar lo económico de lo ecológico, basta rascar un poco en la superficie para darnos cuenta, sin grandes alardes teóricos, de que no se puede desconectar el despilfarro financiero del perpetrado contra los recursos naturales.

El sobredimensionamiento inmobiliario, como todo el que quiere darse cuenta percibe, está en la base de nuestra crisis financiera. El exceso en la construcción (no sólo de viviendas, la obra civil está en la misma situación como recientemente ha trascendido con el caso de las autopistas) hizo que los promotores no pudieran atender sus deudas. Para evitar una cadena de quiebras, cajas y bancos han estado tres años refinanciando el enorme agujero, detrayendo recursos de la economía productiva y buscándolos en el exterior, hasta que la situación se ha hecho insostenible. Y en ese momento, nos trasladan el problema a los ciudadanos, que seremos los que al final paguemos todo.

Haciendo gala de un profundo conocimiento de la situación, el gobierno de Rajoy comenzó recuperando la deducción por compra de vivienda, y ha iniciado una verdadera cruzada de revitalización del modelo territorial neoliberal, lo que significa básicamente fomentar la privatización. El caso de la costa es el más paradigmático, puesto que se trata de dar por buenas ocupaciones en un dominio público, y permitir consolidar las plusvalías. Otra actuación de calado es la contrarreforma en materia de residuos, que nos va a permitir dar un gigantesco paso atrás, recuperando el “usar y tirar” cuando el resto de la UE marcha en dirección contraria, y sus recomendaciones hablan de una industria en torno al reciclaje que podría crear decenas de miles de empleos.

Y no puedo dejar de mencionar la energía, el capítulo más curioso. Escribo esto con la noticia de una nueva subida de precios, coincidente con la de que nuestra economía está acentuando la recesión en la que ya se encuentra, luego la demanda de energía está a la baja y sin perspectivas de remontar. ¿Qué clase de estructura tarifaria tenemos que permite subidas de precios cuando la demanda se reduce? Posiblemente tenga que ver con su diseño, otra gran obra del gobierno Aznar, a quien no preocupaban los despilfarros, ni ambientales ni financieros.

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