Se estrecha el cerco

Desde que el gobierno de Rajoy inició la legislatura estamos asistiendo a un intenso ejercicio de retorno a un pasado mítico en el que las cosas eran “como Dios manda”. Y no me estoy refiriendo a los derechos civiles, a los servicios públicos, a la justicia, a la seguridad ciudadana, a la integridad y honradez de nuestros gobernantes,… no. Me voy a centrar en (como no) el medio ambiente, y en ese asunto que le acompaña inevitablemente, la economía.

En estos últimos meses el siempre brillante Ministro de Industria, señor Soria, cooperando con el del ramo, señor Arias Cañete, ha preparado el terreno para restaurar a lo grande nuestro viejo modelo de recursos naturales baratos para una industria que los consume en abundancia, contamina mucho, y a la vez es de bajo valor añadido y escaso aporte de tecnología. Desde otras áreas le han facilitado el otro componente básico (la mano de obra barata), y ya tenemos el cuadro casi completo para el broche maestro: vendernos el fracking como la gran solución para el empleo en la próxima década, junto con las prospecciones marítimas en Canarias. Vuelve el oro negro.

No es casualidad el ruido que se está generando en el sector energético y la aparente ausencia de una estrategia reguladora, porque de lo que se trata es de mostrar esta actividad como una solución al caos previamente creado, desbaratando de paso a una incipiente y prometedora industria realmente verde. La nueva ley de evaluación de impacto ambiental establece los mecanismos que van a hacer posible estas operaciones manteniendo un barniz “verde” sobre las mismas, contribuyendo así a estrechar el cerco sobre nuestro medio natural.

Ahora bien, lo que sí sabemos seguro de estas actividades es que van a generar graves problemas ambientales, que se traducirán en costes económicos muy elevados que habrán de ser asumidos por el sector público (nosotros los contribuyentes, como siempre) a cambio de lo cual se obtendrán unos pocos empleos con fecha de caducidad, y extraordinarios beneficios para unos pocos. Ninguna de ambas cosas compensarán los desastres que se perpetrarán, pero la desesperación de muchos parados y la avaricia insensata de un reducido grupo asegura el arranque del proyecto. Seguramente habrá quien me responda que no tengo ningún elemento de comparación para asegurar lo que estoy diciendo, pero lamentablemente sí existe. Podemos ver el futuro en nuestro pasado, porque extensas zonas del país tendrán a la vuelta de unos años problemas muy similares a los que ahora tienen las cuencas mineras del carbón. No se han solucionado estos y buscamos repetir y ampliar el experimento.

Lo dicho, se estrecha el cerco.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: