Desastre sin paliativos

Cuando las circunstancias son difíciles es cuando parecen emerger los grandes líderes, o eso dicen algunos especialistas, que no aclaran por qué estamos fuera de esta tendencia. Otros dirán que las circunstancias son excepcionalmente difíciles, y que nuestros actuales dirigentes son buenos, pero no lo suficiente. Admito que las actuales circunstancias son excepcionales, pero también es verdad que algunos responsables, y ahora estoy pensando en uno muy concreto, son especialmente malos.

Es el caso del Sr. Soria, Ministro de Comercio, Industria y Energía, al que la Cátedra BP (que sostienen la Universidad Pontificia de Comillas y la petrolera BP) acaba de suspender de manera fulminante: si la clave de la sostenibilidad económica de una nación es la energía, España va directamente al desastre. La frase no es mía, es del informe que acaban de publicar: Observatorio de Energía y Sostenibilidad en España. Informe basado en indicadores. Edición 2013, según el cual en los últimos dos años ha aumentado la dependencia energética de España (cada vez pagamos más a otras naciones para importar productos energéticos), ha aumentado la intensidad energética (cada vez empleamos más energía para producir cada unidad de PIB) y han aumentado nuestras emisiones de CO2.

Dicho de forma sintética, la sostenibilidad del sistema energético en España empeora con respecto a años anteriores en todos los indicadores. No es que las cosas vayan mal y que como resultado nuestro sistema energético se resienta; cabe recordar que el consumo final de energía está disminuyendo como consecuencia de la recesión, y sin embargo aumentan las emisiones de CO2, la dependencia energética del exterior, la intensidad energética. Aunque nuestro Ministro de Economía insista mucho en el aspecto salarial, la energética es una de las losas que más daña nuestra competitividad, y más castiga nuestra balanza de pagos.

Sigue aumentando el uso del carbón “a pesar de su cuestionable sostenibilidad”, que además es importado, con lo que se consigue empeorar la balanza de pagos, agravar el problema de las emisiones de dióxido de carbono y arruinar a las comarcas mineras: Y además sigue bajando el porcentaje de participación de las energías renovables en el mix energético nacional, por mucho que estas hayan crecido en términos absolutos. Emitimos más CO2 en el consumo de energía primaria, somos más dependientes del exterior y somos más dependientes de los combustibles fósiles.

Incluso para una institución tan poco sospechosa como la Universidad de Comillas, seguimos sin contar con una política energética estable, que proporcione señales adecuadas a los agentes, y que contribuya a avanzar hacia la sostenibilidad del sector.

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