Aire fresco para Europa

Los inminentes comicios para renovar el Parlamento Europeo tienen una trascendencia sin precedentes. Esta frase está muy gastada ya, no solo porque ya se haya repetido mucho en esta campaña, sino por otras anteriores. Y lo cierto es que es absolutamente cierta. Siempre lo ha sido, porque el Parlamento Europeo amplia competencias; lo ha venido haciendo en los últimos 20 años, y por tanto cada legislatura es más importante que la anterior.


Por si fuera poco, es muy evidente que el marco general por el que transitan las políticas nacionales se fabrica en las instituciones europeas, y aunque la responsabilidad de las decisiones nacionales es nacional, es evidente que es difícil mantener una política contra la corriente general que viene de Bruselas. No es casualidad el tipo de políticas que soportamos: el Parlamento saliente tenía una amplia mayoría conservadora. Políticas conservadoras y “renacionalización de las decisiones” es lo que ha ido haciendo la derecha europea, y los resultados saltan a la vista.
El problema no es que “decidan los alemanes”, lo que realmente sucede es que decide la derecha. Luego es fácil decir que no hay otro camino (no es sólo Rajoy quien lo hace, es un mal de todos los dirigentes de la UE), una frase hecha que no sólo es falsa, sino que además desmotiva. Así que la única forma de que esto empiece a cambiar es ir a votar.
Yo, además, encuentro motivos suplementarios. Hay que recuperar los valores de la izquierda y hay que empezar ya. En la carrera de devastación de derechos y libertades en la que nos han metido los euroconservadores, empiezan a descubrirse sin pudor actitudes y planteamientos muy alarmantes: la ultraderecha fascista crece en intención de voto en países como Francia, Holanda o Gran Bretaña hasta ponerse entre las primeras fuerzas políticas, y un movimiento sin ideología lo es ya en Italia; las propuestas de la derecha incluyen el desmantelamiento de la libertad de circulación de personas en la UE, y empezando por la congelación inmediata del acuerdo de Schengen; en un alarde de sinceridad que le agradezco, el señor Arias Cañete, candidato del PP, dejó muy claro lo que piensa de la igualdad… Incluso Coca-Cola ha cedido a presiones de grupos ultra y ha retirado una campaña publicitaria porque un actor tuvo la ocurrencia de hacer una declaración política ¿No es asfixiantemente reaccionaria esta cascada de acontecimientos? Necesitamos aire fresco, y desde la izquierda.

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