Cataluña como excusa (1)

Voy a situarme en una posición delicada: no soy enemigo de la independencia de Cataluña, lo que no quiere decir que me parezca bien. Mi problema aquí es que me resulta imposible empatizar con quienes se envuelven en banderas, tal vez porque hay una curiosa correlación entre el nivel de patriotismo y la cantidad (y calidad) de patria que tienes a tu nombre… Ahora que se conmemora el inicio de la I Guerra Mundial me permito recordar que nadie se ha acordado del socialista francés Jean Jaurès, asesinado el 31 de julio de 1914 por declararse pacifista y movilizar a la clase obrera contra la guerra: tuvo la osadía de denunciar al nacionalismo como fuente de violencia y de simple tapadera de los intereses de las oligarquías nacionales. Un exaltado (según la terminología habitual) impidió que movilizara a la Internacional Socialista contra la guerra. Una vez liquidado, las posturas chovinistas de Clemenceau se impusieron en Francia y la Internacional se convirtió en humo.

Cien años después parece que no hemos aprendido nada, porque el mismo tipo de planteamiento nacional-crematístico conduce a las mismas triquiñuelas ideológicas, que son secundadas y animadas por personas que se dicen de izquierdas. Cuando se asumen los esquemas ideológicos de la derecha, no se pueden plantear modelos de izquierda porque la definición del problema los impide. Plantear la necesidad de la independencia de una nación porque otra nos ocupa y sojuzga es disfrazar problemas sociales y económicos de fondo en conceptos ambiguos que permiten mantener sistemas de poder que, a la larga, terminan perjudicando a los que dicen beneficiar.

Estaría bien que todos los participantes en este sainete fueran sinceros, pero eso no va a suceder, así que no queda más remedio que componerse una argumentación que al menos garantice la independencia mental. Y es lo que me voy a atrever a hacer en próximas entradas, analizando algunos aspectos políticos, sociales, culturales y económicos. No voy a agitar ninguna bandera, me limitaré a constatar lo que implican las cosas, lo que suele ser doloroso… Y lo primero que creo que tengo que dejar claro es que Cataluña es una excusa, porque se trata de un movimiento global. Veremos.

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