Lo importante y lo urgente

Entre la escalada en la lucha judicial contra la corrupción y el cada vez más grave conflicto político en Cataluña la agenda ciudadana parece configurada. Ambas cuestiones son indudablemente importantes, pero tal vez habría que colocarlas en su justa medida, e intentar apreciar si no hay otras de más envergadura que deberían ocupar más nuestra atención.

Por una parte, las corruptelas que se van destapando han tenido su momento de auge y de hecho la gran mayoría son pasado (salvo alguna excepción, todo hay que decirlo). Si nos sacuden ahora es porque la autoridad judicial ya tiene suficiente material como para hincar el diente, y si apreciamos que no se toman medidas es porque el gobierno de turno no parece tener demasiado interés, lo que no parece sorprendente cuando el propio Rajoy es sospechoso de recibir pagos en negro. Mejorar no es difícil, hay modelos a imitar, pero cualquiera de ellos implica plantear ciertos debates (como la compatibilización de la carrera política con la profesional) que incluso son incómodos para las nuevas fuerzas políticas. Por otra parte, tenemos el “asunto Catalán” (estoy deseando que el PP saque un eufemismo cursi que merezca la pena), que obviamente no deja de agravarse ante la absoluta incapacidad del gobierno de Rajoy de hacerle frente. Diría que es fácil de resolver, pero eso sólo es posible si se trasciende de los parámetros que le han dado origen. Cuando se de ese paso, sorprenderá la cantidad de opciones que hay, y si no, leeremos en los libros de historia la cantidad de oportunidades que hubo de hacer las cosas bien para todos.

Mucho más importante, porque nos va la vida en ello, es la reciente presentación del Informe de síntesis del Quinto Informe de Evaluación del IPCC sobre Cambio Climático. Esto ha pasado fugazmente por las secciones de ciencia de los grandes medios, cuando lo que nos está diciendo la comunidad científica mundial es que nos estamos quedando sin margen de rectificación, que muchas consecuencias ya están aquí y van a ser permanentes, y lo peor: lo que nos jugamos es nuestra propia supervivencia como especie. ¿Que se plantea hacer entretanto nuestro gobierno? Pues por ejemplo facilitar la extracción de combustible fósiles, o permitir la caza en los parques nacionales, iniciativas ambas que no sé si encajar en el terreno de lo importante o de lo urgente.

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