Siempre nos quedará París

Ahora que la avalancha mediática ha pasado, al menos aquí en esta península, y cuando parece que todos los blogueros preocupados (o no) por el medio ambiente han hecho ya los deberes y han comentado los resultados de la COP21 de París, es momento de reflexionar un poco en frío sobre los resultados del acontecimiento, así como el documento que de él se desprende. Mi muy estimado compañero Daniel hizo una serie de observaciones en su blog más que acertadas, al hilo del pensamiento de muchos colectivos ecologistas, que en un primer momento compartía casi en su totalidad.

En efecto, París tiene bastante de frustración: no es un acuerdo jurídicamente vinculante, no hay objetivos concretos ni compromisos contrastables, queda abierta la puerta a la magia contable y a las ilusiones tecnológicas (como la captura de carbono o la geoingeniería), no se habla de la descarbonización de la economía global como objetivo,… todo lo cual era importante, pero a la vez generaba numerosos escollos para una aprobación global, bien desde ciertos países, bien desde ciertos intereses empresariales.

Afortunadamente, creo que puede decirse que el saldo ha sido positivo. Para empezar hay que destacar el papel de la diplomacia francesa, que decidió que París debía ser un hito positivo, y no una gran decepción como en el caso de Copenhague. Hemos de reconocer que el esfuerzo diplomático faltó en otras cumbres, y en este caso ha sido un activo importante. Los ambientalistas tendemos a centrarnos en aspectos estrictamente técnicos, y el problema es que había que cerrar un gran acuerdo internacional que implicara a 195 países.

Es importante lo que queda por hacer, pero lo es más lo que se ha conseguido: todos los países firmantes reconocen que el cambio climático es un problema real, creado por la acción humana y que requiere una acción global, todos reconocen que no deberían superarse los 1,5 a 2 grados de incremento en la temperatura media, y todos reconocen que ya hay consecuencias y que habrá más. Creo sinceramente que estos deberían haber sido los resultados de Copenhague en 2009, pero este es el mundo que tenemos.

Ahora hay que tener en consideración que todos los agentes económicos empezarán a internalizar los resultados, con lo que es posible que la ya compleja situación mundial sufra una enorme vuelta de tuerca. Y para eso voy a acabar con una última reflexión-pregunta. Dado que todos los países tienen que iniciar un proceso que encamine a la economía global a la reducción neta de emisiones, a la larga esto se ha de traducir en abandonar el petróleo y el carbón por bien que resulte la captura de CO2 o las acciones de compensación. En este contexto, qué puede querer hacer un productor de petróleo con bajos costes de producción ¿mantener las dinámicas usuales e intentar obtener el máximo precio posible? ¿o vender el suyo barato y liquidar a la competencia, a sabiendas de que no se va a poder quemar todo el que hay? Nadie se comporta igual cuando hay una fecha de finalización claramente marcada.

Lo dicho, Dani, siempre nos quedará París.

Anuncios
3 comentarios
  1. Manuel R. dijo:

    Introduces una cuestión clave: el seguimiento desde la sociedad civil. Nuestros políticos (los españoles) no han captado la profundidad del las consecuencias del cambio climático. y eso los que han dedicado algo de tiempo a enterarse. Yo diría que el trabajo empieza ahora…

    • Daniel Sánchez dijo:

      Totalmente de acuerdo. Parece mentira, pero es posible ponerse de acuerdo. je, je, je

  2. Daniel Sánchez dijo:

    Tienes razón Manuel, mucha razón en que es un hito la firma de 192 países, pero también tienes razón en que las cosas con el tiempo se ven de forma distintas, sobre todo si por ese tiempo han pasado unas elecciones como las que hemos tenido en España, en las que no se ha hablado ni un solo segundo (y mira que el programa electoral de PSOE en esta cuestión del Cambio Climático era potente y radical, de ir a la raíz) de lo que hablado, debatido, acordado y firmado en París.

    Con todo conviene ser optimistas, pues lo contrario sería una depresión de tal magnitud que ni pensarlo quiero, pero también te digo, vigilantes hasta en los más minimos detalles que de como saltarse lo acordado y además salir indemnes tenemos muchas muestras.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s