Pérdida de tiempo

Parecía que la dirección del PSOE , Pedro Sánchez a la cabeza, sabía por dónde iba. Parecían conscientes de su delicada situación, de la delicada situación del país, de la necesidad de un gobierno progresista que cambie radicalmente las políticas implementadas en los últimos años. Pero ha sido un espejismo.

Imagino que llegar a donde se ha llegado ha costado esfuerzo, no lo dudo. El problema es que no hemos llegado a ninguna parte, que es lo que suele pasar cuando uno anda mucho pero sin un rumbo claro. Más allá de lo que diga el documento firmado con Ciudadanos, es perfectamente inútil. Y lo es porque literalmente deja las cosas donde estaban el 21 de diciembre pasado. Ni Podemos ni el PP van a apoyar o a abstenerse en una investidura si ellos no están en el gobierno, así que de gobernar ya ni hablamos. Si alguien lo cree, le recomendaría que se leyera a Lakoff, que en días como estos me parece de obligada revisión.

El problema es que ya han pasado más de dos meses, y todo el capital político acumulado por Sánchez en este tiempo acaba de ser despilfarrado y puesto en su contra. Desde el principio sabemos que sólo hay dos opciones, o el PP o Podemos, la derecha o la izquierda. Ahora, los discursos de ambos partidos han quedado legitimados: para la izquierda, lo que buscaba era vestir la “gran coalición”, para la derecha se trata de un malabarista irresponsable que no hace “lo que tiene que hacer”.

Por si esto fuera poco, cabe entrar en lo que es el pacto en sí. Y en él, el principal problema es que se aprecia enseguida que lo redactan dos fuerzas que, aunque pueden tener coincidencias en acciones concretas, discrepan abiertamente en el modelo de partida. El resultado es un puzle de medidas carentes de orientación general, de estrategia. Porque lo que realmente hace falta es un cambio radical en la política económica, y eso no se menciona (eso sí, hay muchas acciones), hace falta una recuperación intensa de la política ambiental (y de nuevo hay pinceladas, pero no una visión estratégica), y hace falta rediseñar el modelo de organización territorial del Estado, porque es cierto que las diputaciones son un lastre decimonónico, pero no basta con su supresión, hace falta repensar la organización de las administraciones públicas en el territorio.

No creo que haga falta perder más tiempo en esta pérdida de tiempo, pero hay algo que sí hay que hacer. La ocasión brindada por la dirección socialista para que los militantes se expresen es un gran paso adelante, y ninguno de ellos debería desaprovecharlo. Una decisión de calado, que afectará sin duda al partido de manera profunda durante muchos años debe ser avalada por la militancia. Así que no perdamos más el tiempo en ir a votar NO.

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